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DESDE DENTRO

DE SÚBITO...

DE SÚBITO...

“Este camino ya nadie lo recorre, salvo el crepúsculo”

BASHO

Vestido de muerte, cuentas las piedras de los rezos de los labios y llantos que te evocan. De súbito, la sombra del tiempo se posó sobre ti; una trampa de la noche, de la encrucijada de asfalto, del sueño o el descuido, cubrió con la eternidad la vida que te poseía. Ahora tu recuerdo es el poema del camino. Agazapado, ante el anónimo viajero, descubres el rostro del dolor y del olvido; tu alma esquiva es simiente de leyendas, la ficción desatada por el que aún pide sentido. Aquí, empozado tu fantasma, el eco del hombre se pierde en todos los lugares, bajo tantos soles y el silencio estelar nunca más compartido. Aquí, tu sangre muerta entra al ciclo de la vida: es tiempo de mandrágoras, es hora de andar el infinito; es el justo momento de ser hombre, de jugar en el vertiginoso laberinto, en esta geografía que es sólo un cementerio de muertos y vivos. Hermano de tierra, hermano de orfandad, el que pasa te ofrece ojos furtivos porque oye el susurro que quedó en las flores que nacieron de tu grito.

POR: ARJÉ

Fotografía: Juan Rulfo

COLUMPIO LÚDICO

COLUMPIO LÚDICO

Pobre alebrije

clama en el desván de la pesadilla.

Juguete escapando a tus colores.

Movimientos fabulados.

Pobre juguete colgado de una viga;

algun día caerás y reinará la vigilia

y la almohada será el cráneo del horror.

Habrán cesado los colores y el suplicio,

colgado ahora de la razón y lo factible,

construyendo tu doctrina...

Pobre alebrije, alebrije y juguete siempre,

sólo resta la locura,

columpio gritando

grita juguete, pendiendo de la vida.
POR: ARJÉ.

ORÁCULO DEL ESPEJO

ORÁCULO DEL ESPEJO

Mátame ahora, asesino de espejos,

con tu boca abriendo mis alas,

mariposa suspendida de tu lengua

en el ahogo crepuscular .

Un cielo de bronce moja mi geografía

para darte a beber, a embriagar tus sentidos

mientras oscilo... la muerte en el beso marino

la prórroga el espejo el asesino,

la imagen de un deseo inmarcesible

que ahora viaja hacia otros territorios

sin miedo sin voz sin destino...

sólo el vuelo

hilo de plata tu semilla en mi penumbra.

No me hagas volver a la flor,

no quiero el néctar de la vida

el eco del dolor la mano divina.

Déjame atada a ti, abrirme a la noche

desplegada, oscura de mar

y entonces, con el pasado con el deseo

con tu voz resonando, rompe el espejo,

arranca mi sexo, mi paz

y cuando sólo quede mi polvo estelar

envuélvete en él,

llenaré tu sombra de mi viaje a la eternidad.
POR: ARJÉ

EL ÚLTIMO MENSAJE DE LOS DIOSES: LA ERA DEL JAGUAR

EL ÚLTIMO MENSAJE DE LOS DIOSES: LA ERA DEL JAGUAR
POR: KADATH

 

Todo tiene su fin, gloria y honores

ruedan con el mortal hasta el abismo.

Nezahualcóyotl.

 

Este es el testimonio de todo lo que he visto y aprendido del pasar de las épocas, he vivido ya dos siglos viendo pasar soles y lunas, y eso es más que suficiente vida para un servidor de los dioses. Desde mis inicios en las artes ocultas fui elegido por ellos para dar a conocer las revelaciones en su nombre, sus profecías que definirían el destino de las civilizaciones. Pero todos me juzgaron y me señalaban como mentiroso cuando comencé a dar a conocer los envíos divinos. Pero hoy es el día, esta noche se teñirá de rojo porque ha comenzado nuestro fin, el inicio de La Era del Jaguar.

Todo inició una noche mientras dormía bajo la copa de un árbol, escuché unas voces, como susurros muy lejanos que me llamaban y decían:

—“Tzequel... despierta... escúchanos”— eso me despertó de mi sueño y un poco nervioso dije:

— ¿Quiénes son ustedes? ¡salgan de la oscuridad, muestren la cara!— pero no hubo respuesta alguna, lo que me estremeció, así que decidí levantarme e irme de ese lugar. Y justo cuando me dispuse a hacerlo, nuevamente volví a escuchar un susurro que se perdía en el viento:

—Tzequel... escúchanos— y tembloroso contesté:

— ¿Qué quieren?— pero nuevamente no hubo respuesta y asustado decidí correr, pero mi cuerpo no me respondió, pareciera que estuviese cargado con cientos de piedras, quede inmóvil en medio de la nada y en el silencio de la noche ante tal impresión, entonces ese coro de voces volvió, pero su tono era más grave a comparación de los anteriores y dijo:

— ¡Tzequel! ¿por qué rechazas la visita de tus Dioses? no hemos venido a hacerte daño, sino a advertirte de los peligros que acechan a tu gente—. Cuando terminaron de hablar, me pude mover aún con el reflejo de huida, pero tropecé pocos metros más delante y aún temeroso pregunté:

— ¿Cuáles peligros? ¿de qué me hablan? no entiendo el motivo de su presencia— a lo que me respondieron con el tono de voz anterior:

—Deben prevenirse, cuidarse de las falsas presencias, no deben creer en ellas—. Eso me sembró una gran curiosidad, y ya un poco tranquilo volví a preguntar:

— ¿Cuáles presencias?— y recibí como respuesta:

—Desde la antigüedad nosotros, los Dioses, hemos visto por su bien, por su protección desde lo alto de los cielos; pero un peligro se aproxima, tan grande que pondrá en riesgo nuestro futuro y sus vidas, y tú has sido el elegido para dar a conocer la advertencia a toda tu gente, de prevenirlos, tú Tzequel, serás el mensajero, servidor de los Dioses—entonces un círculo brillante comenzó a delinearse a mi alrededor dejándome a mí en el centro precipitado, pero después pude sentir cómo me elevaba, como si fuera una pluma de quetzal; recuerdo que debajo de mí, dentro del círculo, se dibujaba una serpiente, el símbolo de Quetzalcóatl, una luz me envolvió en el aire por poco tiempo, y caí repentinamente al suelo. Ya muy débil volví a escuchar a los Dioses que me decían:

—Te hemos concedido dos cualidades: con una, por diez lunas podrás ver más allá del presente, será la forma en la que podrás conocer las advertencias que te hemos mencionado, deberás escribirlas y recopilarlas hasta la undécima luna, entonces comenzarás a difundirlas, a prevenir a tu pueblo— pero objeté:

—Pero ya soy viejo, mi salud no es bondadosa para conmigo ¿cómo poder completar la tarea que me encomiendan si la muerte me persigue?— a lo que me contestaron:

—El segundo don que te hemos brindado es el tiempo que desees, tú decidirás el momento en el que quieras morir, y no nosotros.

Accedí a todo lo que mis señores me habían obsequiado y acepté esa responsabilidad, fue como comenzó toda mi desdicha, porque esos dones se fueron convirtiendo poco a poco en una maldición. Por ocho crepúsculos seguidos tuve visones espantosas, vi muertos, ciudades destruidas, personas que jamás había visto y cosas tan enigmáticas, tan raras, por lo que comencé a escribir:

Vendrán los tiempos de decadencia para las civilizaciones,

de allá donde se pierde el sol al atardecer.

Aparecerán varios profanos en grandes animales de duras corazas,

con raras alas que los deslizarán por el mar.

Una estrella augurará la llegada de la desgracia,

iluminará el cielo con su luz centellante.

Profetizarán la venida del Dios Supremo.

Todos lo profanos que pisen nuestra tierra,

serán acogidos en lechos de flores,

el Zentzontle cantará para ellos con sus cuatrocientas voces

pero se despedirán con sangre derramada,

de aquellos que les tendieron la mano.

Entonces vendrá el verdadero cataclismo,

el augurio de los dioses se cumplirá.

Eso fue lo único que había obtenido hasta la novena noche, comprendí muy poco de lo que había visto, pero ninguna de las visiones anteriores me hizo medir las verdaderas dimensiones del peligro al que estábamos destinados, hasta que llegó la décima luna, que fue la que me ayudó a comprender realmente el mensaje, fue la clave de todo. Tuve la visión más terrible y fue en la que todas mis dudas se aclararon, así que rápidamente me levanté de mi lecho y escribí el último mensaje enviado por los Dioses. Lo poco que escribí no se le compara a lo que vi esa noche por lo que me hice una promesa: mantendría oculto ese último mensaje a la gente por una razón, ya que supuse que realmente nadie me creería por lo fantástico del mismo y pondría en riesgo mi persona. Fue un gran error.

Al llegar la undécima luna, y como se lo había prometido a los dioses, salí a predicar sus advertencias por todo el territorio y, justo cuando me adentré a un bosque, escuché nuevamente que me llamaba un coro de voces:

—Tzequel...Tzequel, detén tu camino—me detuve en medio del bosque frío y solitario y dije:

— ¿Qué servicios necesitan de mí los dioses ahora?—y respondieron:

—¿Por qué has tomado esa decisión Tzequel?, el mensaje debe ser mostrado completamente, la verdad no se puede ocultar—a lo que contesté:

—Mis señores, saben que yo los respeto y que nunca me atrevería desobedecer sus órdenes, pero esto va más allá, lo hago por vuestro bien y por el mío, si lo presento tal y como me lo habéis dado os aseguro que nadie me creerá, y en vano será todo lo que me habéis brindado, mis señores—entonces manifestaron—¡Ea pues!, que sea como tú lo desees, pero que el arrepentimiento no hiera a tu conciencia, Tzequel— un fuerte viento sopló y las voces no se volvieron a oír.

Por dos siglos prediqué y di a conocer las advertencias, pero nadie me prestó atención. Erré por todo el territorio, desde donde sale el sol hasta donde se oculta, me refugié en las cuevas de los animales, frías y desoladas, pasé hambrunas terribles; me señalaban como blasfemo al difundir los mensajes en nombre de los Dioses, al pasar todo ese tiempo, incluso llegué a dudar de las videncias que había tenido, al igual que lo hacían todos, pero sucedió algo que me hizo ver que el fin estaba muy cerca.

Una tarde logré escuchar una plática sobre algo que varios guerreros habían visto llegar a las costas, decían que eran enormes animales que se deslizaban por el agua, de los cuales habían bajado varios sujetos de piel blanca, muy distintos a nosotros. Interpretaron que eran los mensajeros divinos que venían a anunciar la venida de Quetzalcóatl, el dios supremo, lo que causó una gran algarabía en toda la comarca. Traté de persuadirlos, les dije que eran las falsas señales que había visto en mis sueños, pero nadie hizo caso. Vi que poco a poco se cumplían las profecías de los dioses.

Varios días y noches pasaron, todos con nuevas noticias sobre más mensajeros que venían a nuestras tierras, decían varios pobladores:

—¡Han llegado más mensajeros a las costas, recibámosles con los mejores obsequios, procurémosles hospitalidad en los mejores tálamos, adornémoslos con flores y que el Zentzontle cante para ellos!— No podía soportar ver a toda mi gente recibiendo a esos profanos, como si en verdad fuesen mensajeros divinos, y a mí que realmente lo era, me trataban como un mentiroso, un desquiciado, un blasfemo, por lo que me retiré a las lejanías de la ciudad. Traté de invocar a los Dioses, pero ya no hubo respuesta hasta que una noche mientras dormía debajo de la copa de un árbol, justo como me habían hallado los dioses en el primer encuentro que tuve con ellos, una luz me despertó, creí que eran ellos nuevamente que venían a hablar conmigo, pero no, era la señal que faltaba, la que indicaría el verdadero inicio del fin. Vi pasar la estrella centelleante que iluminaba esa noche fría, entonces sentí agua en mis manos y pude ver que realmente era sangre, había comenzado a sangrar sin razón alguna, no sabía el porque de todo, su significado, así que dije suplicando—

“¡Oh dioses!” ¿por qué le hacen esto a su fiel sirviente? ¿a cuál de ustedes he ofendido? ¿por qué no me escuchan?—los señores de los vientos remolineaban a mi alrededor mientras preguntaba y clamaba:

— ¿Por qué los espíritus me han olvidado? ¡escuchen a su siervo! —. Repentinamente pude ver fuego a lo lejos, todas las advertencias de los dioses eran ciertas, así que decidí acercarme a la ciudad majestuosa, la Gran Tenochtitlan. Y ahora estoy aquí, cuando llegué vi todo destruido, vi fuego y sangre por todas partes, varios guerreros y mujeres habían muerto, algunos cuerpos había caído al agua lo que la convirtió en ríos de sangre y repentinamente comenzó a llover con gran fuerza. Distinguí a esos soldados malditos con resistentes armaduras en las que se reflejaba la luna llena sobre raros animales que jamás había visto, cortaban cabezas y encajaban sus espadas en los cuerpos desprotegidos de todos los de mi raza, ahora comprendo las últimas palabras de los dioses en ese bosque. Todo fue mi culpa, no debí haber escondido ese último mensaje, tal vez hubiese impedido toda esa masacre, realmente no lo sé, pero ahora estoy pagando mi desobediencia a las órdenes de los Dioses, no podré cargar con esta culpa más tiempo, ¡el arrepentimiento habita en mi conciencia!—Tzequel vio a su lado en el suelo una punta de lanza, la tomó y de un pequeño saco de piel que portaba, sustrajo un papel y dijo gritando:

—¡Eh aquí mis señores divinos el último mensaje que ustedes me enviaron y que por mi cobardía no di a conocer, así con toda esta sangre derramada es como inicia la nueva era, La Era del Jaguar—. Se lo colocó en el pecho y de un fuerte y rápido movimiento se clavó la punta de lanza justo en el corazón.

Un poco más tarde unos soldados españoles, mientras caminaban por toda la ciudad desolada, vieron el cuerpo del anciano Tzequel tirado en el suelo, y el papel que estaba clavado en su pecho cubierto de sangre seca y el cual contenía varios símbolos, lo tomaron y lo llevaron con un hombre de facciones frívolas y de carácter autoritario quien pidió que se lo tradujeran y cuando le dieron a conocer el significado de los símbolos, retrocedió y su semblante palideció ante la siguiente revelación, ante el último mensaje de los Dioses:

El falso dios llegará a reinar con el yugo de la muerte,

los ríos se teñirán de rojo,

Tlaloc llorará desde los cielos,

los hijos de Coatlicue caerán como hojas marchitas,

acabará con la ciudad destinada a los dioses,

y así, la era del jaguar iniciará y quedará escrita con sangre...

LA TARDE

LA TARDE

La voz postergada hasta la tarde primigenia,

el ámbito estremece el tiempo

arde mi paz sobre las cenizas del camino.

Me detengo, desnuda

sangrando cada letra;

el viento crepuscular abre mis alas

y te toco, en la certeza de la vida

sin lágimas sin nada,

mientras el cielo lascera dulcemente mi agonía.

POR: ARJÉ

NOEMÁGICO desde COMO EN BOTICA... de todo un poco

NOEMÁGICO desde COMO EN BOTICA... de todo un poco

COMO EN BOTICA... de todo un poco publicó felizmente un artículo acerca de este weblog el 22 de marzo. Agradezco sobremanera cada palabra dedicada a tan amable apreciación, y por ello quisiera dar a conocer a mis lectores el texto íntegro que este blog hermano, como él se expresa, nos ha destinado.

Sinceramente, desde Noemágico, Rocío Arenas Carrillo .

Noemágico: Un Lenguaje Hacia Otro Entendimiento.

El ser humano tiene capacidades, que le permitieron trascender la debilidad propia de su especie frente a depredadores mejor adaptados a un ambiente hostil. Se asume que en primer lugar fue el caminar erguido, de manera que sus manos pudieron adaptarse para utilizar herramientas; pero quizá el logro más significativo fue el pensamiento lógico, la abstracción que condujo al lenguaje. Entre ese laberinto de signos y significancias se encuentra la clave para que en menos de 5000 años, el hombre haya pasado de adorar el Sol a escudriñar el Universo, y más aún, de mirarse interiormente e imaginar otras realidades que luego extrae de su conciencia y las plasma en forma de texto. 

Noemágico es un blog hermano hospedado en Blogia, que aún siendo tan reciente, ya apunta a ser un referente de consulta para todo aquel interesado en profundizar en temas de literatura, filosofía, educación y otros discursos. Mediante textos, ensayos, análisis y otros recursos, la mayoría creación original, se exponen de manera precisa y meticulosa los temas que componen el formato de este blog, es un trabajo serio, especializado y profesional, estructurado con una pureza metodológica de alto grado académico.

En Noemágico, de momento podemos encontrar algunos exclentes artículos sobre argumentación y constructivismo, la ciencia y sus métodos, el extrañamiento, la idea de educación en Durkheim, y una colaboración de muy buena factura titulada ...Y también hubo paz. Además de que este blog es actualizado constantemente, se proyecta que a mediano plazo publicará más textos originales de otros colaboradores, permitiendo así que se difundan y germinen las propuestas emanadas por jóvenes investigadores y escritores, explorando todo el espectro del quehacer literario como el ensayo, el cuento, la poesía, el análisis literario, etc.

Noemágico, es un gran ejemplo de que el Blog puede ser una herramienta valiosa para dar cabida a las formas más exquisitas del pensamiento. Más que una simple bitácora, es un foro donde se concilian de manera objetiva las vertientes del intelecto, ya sea en su forma conceptual o expresiva, explorando desde el todo hasta la partícula, por medio de la hilación que confiere el lenguaje y su estudio.

Si te gusta la literatura, la filosofía y los tópicos sobre educación, en Noemágico te vas a sentir como en casa.

NOCHE

NOCHE

Solitarios, ciegos, sin poder andar
sin lanzar un grito a la penumbra,
los días ciñen la orfandad
que el lejano creó como dádiva resuelta.

Con los labios cansados de rendirse a las estrellas
ella mece entre sus dedos una tiza muerta,
escucha el sordo latido del cielo,
acaricia el viento oscuro que lamenta;
besa el conocido sabor del yermo mundo,
y entonces llueve,
llueven las certezas como enredaderas.

Anegada de palabras en desvelo
vuelca el ávido temblor enmudecido,
abre el vientre al dolor al vértigo al poema
al deseo sin lunas sin féretros sin miedo
de otra noche sin música que empieza.

POR: ARJÉ

MI DIEGO:

MI DIEGO:

Espejo de noche. Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos. Todo tú en el espacio lleno de sonidos - en la sombra y en la luz. Tú te llamarás auxocromo - el que capta el color - yo cromoforo - la que da el color. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Mi deseo es entender la línea la forma la sombra el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz. Fantasmas. Auxocromo - cromoforo. Era sed de muchos años retenida en nuestro cuerpo. Palabras encadenadas que no pudimos decir sino en los labios del sueño. Todo lo rodeaba el milagro vegetal del paisaje de tu cuerpo. Sobre tu forma, a mi tacto, respondieron las pestañas de las flores, los rumores de los ríos. Todas las frutas había en el jugo de tus labios, la sangre de la granada, el tramonto del mamey y la piña acrisolada. Te oprimí contra mi pecho y el prodigio de tu forma penetró en toda mi sangre por la yema de mis dedos. Olor a esencia de roble, a recuerdo de nogal, a verde aliento de fresno. Horizontes y paisajes que recorrí con el beso. Un olvido de palabras formará el idioma exacto para entender las miradas de nuestros ojos cerrados. Estás presente, intangible y eres todo el universo que formo en el espacio de mi cuarto. Tu ausencia brota temblando en el ruido del reloj, en el pulso de la luz, respiras por el espejo. Desde ti hasta mis manos, recorro todo tu cuerpo, y estoy contigo un minuto y estoy conmigo un momento. Y mi sangre es el milagro que va en las venas del aire de mi corazón al tuyo.

Frida Kahlo (México)